miércoles, 30 de julio de 2008

Selnich Vivas Hurtado

en la Revista
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Es doctor en literaturas latinoamericanas y alemanas de la Universidad de Freiburg,
Alemania. Su tesis doctoral gira en torno a Kafka y a la literatura colombiana. Es autor
de las novelas Para que se prolonguen tus días (1998) y Finales para Aluna. De esta
novela, dividida en cuatro volúmenes, se acaba de editar el primer libro, Stolpersteine
(2008), dedicado a la obra poética de la protagonista, Sveta Aluna. La obra reúne
los poemas que Selnich Vivas Hurtado ha escrito a lo largo de quince años, tanto en
español, como en alemán, y que ha atribuido a Sveta Aluna. Vivas Hurtado ha sido
traductor de escritores alemanes como Trakl, Celan, Benn y ha trabajado como profesor
de literatura alemana y latinoamericana en varias universidades de Colombia y
actualmente como profesor de literaturas hispanoamericanas en Alemania.
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Fotografía: Ángela Vásquez.
Página 40 de la revista. Portafolio de la fotógrafa: http://www.flickr.com/photos/shakyvasquez/
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POEMAS
I

Ninguna escritura nos exime
del delito.
Semilla es ella
de las decapitaciones.
De buen o de mal grado
tose en su cabaña,
zurcida. Boca con nariz.
Un ruido osuno
y yo aprieto los puntos de la sutura.
...
II
Sí,
aún nos queda una palabra.
Y nosotros la decimos,
porque la palabra corre peligro sin palabras.
Aún nos queda una palabra, y la decimos claramente,
como si esta palabra fuera en realidad la palabra de las palabras.
La decimos, porque queremos retornar a la palabra.
La decimos para que no mueran las palabras.
La palabra del retorno es la palabra del peligro,
y nosotras retornamos para decirla claramente.
Sí, la decimos, sí, decimos la palabra “sí”
y retornamos sin miedo a la palabra.
...

IIIa
Tras el vaho, unos niños y unas huellas;
la luz y el crujir, en los copos de cristal.
Se aprietan, un sol y un río en la niebla.
Tal vez unas ventanas, si alguien mira.
Una piedra y un lugar, también de nieve.
O el frío frondoso: o el mismo árbol.
Puede ser, por qué no, una gota de cal;
sí un trazo sobre otro más fi no y claro.
Basta un color para alcanzar el fracaso.
...
IIIb

Hay hojarasca y pasos, talvez viento, torre y lago.
Como siempre hay voces, y una esperanza.
Entre las montañas quiere oscurecer y alumbrar.
La muerte prometida debe calentarnos durante el descenso.
Nosotras escuchamos a los secuestrados.
Ojalá que la noche extravíe el camino a casa.
...
IV

Dos bajo sospecha y lluvia.
Dos se ahogan en asco.
Dos desconocidos tiemblan bajo el calor de la selva
y lloran ante la sentencia de las armas.
Dos costillares se abrazan
y rascan una angustia amorosa
entre cambios de aliento.
Pronto amanecerá, sin huellas.
...
V

Nos coronamos.
Algo sale vertido
desde nosotras.
El metal nos crece bermejizo
en el ojo
la copa del árbol se torna jabón.
Pantanosas nos dirigimos a la piel:
como si la pulsión
retornara en las matanzas:
Se cucharea el caldo
desde las costillas del árbol
y sin encías los dientes
sepultan velludos la despedida.
Jamás terminan de espalar.
El abdomen aspira la serenidad, más allá.
...
VI

Una toca la fl auta
una
su fl auta
Un tramo largo mide la fl auta.
Bien quejumbrosa.
La fl auta,
las batallas.
Una toca la fl auta alrededor.
Flauteando huesos.
Mi brazo, su fl auta.
También
mi pobreza
su fl auta, su fl auta de hueso.
Los tonos
me alcanzan
su brazo
a mi
alrededor.
...
VII

Te llevaría por un paisaje de huito
tú a mí por uno más fragante.
Una de las dos nevaría adentro gradualmente
una de las dos – nosotras dos – vagaría
amarillo marrón
como si el té de maíz perviviera en la sangre
como si los monos capuchinos se pudieran oír.
Iríamos alejándonos y enrollándonos mutuamente
Tus despojos serían
sacudidos
desde los míos propios,
en forma de labios
se verían sus pisadas.
....
VIII
¿Quién nos sostiene colgados
con predilección a este plural
de frustraciones?
Una coja
soriasis
rasca
tu
mutilado
cuerpo.
Finos son aún
tus huesos.
Tus dientes,
tus días y noches,
hija,
tu bramido.
Odios
...
Fotografía: Ángela Vásquez.
Página 45 de la revista.
en el portafolio de la fotógrafa
...
IX
Cómo es
Que todavía bailamos,
Que todavía
la muerte y el homicidio
nos alegran
Que todavía nos aparecemos
ante nosotros
sorprendidos.
Cómo es
Que todavía nos llamamos
nosotras a nosotras cómo
....
X
Con criminales de toda calaña salgo
a bailar en Friburgo: paras, guerrillos, tombos.
Nos emborrachamos con chistes.
Que quién puede pinchar los ojos,
Que quién puede cortar las piernas,
Que quién detona hacia adentro los cuerpos.
Quién muere de primeras, quién de últimas.
Idóneos somos para este compromiso:
Ninguno puede vomitar.
Ingrávido es el juego,
Falsificamos los nombres de las víctimas.
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Actualizó: NTC … / gra Julio 30, 2008





1 comentario:

nikolayazor dijo...

ahora soy solo un anonimo, un sujeto sin cuerpo y tambien sin cabeza ( ahì radica precisamente su gracia)
y bueno, me siento extraño, por que escribo con estas manos de anonimo y pienso con un cerebro que puede pertenecer a cualquier otro sujeto mas que a mi. ¿No le parece a usted esto demasiada confusion? Pero asi lo exigen los nombres, todo seria mas facil si yo no me llamara de ninguna manera y no tuviera que esconderme tras esa forma " amorfa" y difusa de ser nadie o todos que es lo mismo como se ve.

Pues bien no suelo leer poesia colombiana y eso se debe precisamente a que tras cada intento de acercarme a nuestro parnaso viene detras su respectivo desencanto y a fuerza de uno y lo otro opte por la indiferencia. No se hasta donde me pueda llevar esa ignorancia y no pretendo averiguarlo. Aun asi sus poemas economicos y hechos a la medida de su lenguaje lirico son como una especie de soneto, y perdone la burda comparacion, pues al igual que èl dicen lo que deben de decir sin exedersen ni desbordarsen. Son como una pintura o un pensamiento atrapado en sus lineas fundamentales.

Pero como buen anonimo que soy no preciso de replica o palmadita en la espalda. Me basta ser cualquiera incluso un mudo con las manos cortadas.